El organismo agrícola

Ueli Hurter

Concebir y dar forma a la agricultura como una integridad viva, forma parte de los principios más importantes del impulso biodinámico. En particular, Rudolf Steiner introduce tres conceptos, habla de organismo agrícola, de la granja como individualidad y en la 8. Conferencia del principio del Yo. Estos conceptos pueden ser fuente de inspiración para avanzar un paso más cada vez de nuevo en la comprensión, en la observación y en las forma de creación de nuestra agricultura.

Si contemplamos la granja como organismo –sea como empresa, como pueblo o paisaje de un valle- entonces se habla de un organismo creado a partir de la naturaleza del entorno a través del cultivo. El modelo o ejemplo puede verse en los organismos naturales, en especial en cómo dan forma a los mamíferos. En éstos, cada uno de los órganos está al servicio del todo. En correspondencia, en el organismo agrícola las diferentes ramas de la explotación o empresa se convierten en órganos del organismo de la explotación. Esto abre una visión completamente nueva sobre cada una de las partes, que se ve a partir de ahora como órgano, es decir al servicio del todo y que desde este todo recibe buena parte de su función. El organismo es cerrado, este es su principio. Ello es posible por una parte gracias a una diversidad interna importante y por otra a través de un ciclo de materia cerrado de abono-suelo-forraje.

Steiner introduce con el concepto de “individualidad agrícola” un concepto cultural, rompe con ello el marco de la agronomía clásica. El ser humano como individualidad se torna en modelo para el todo de la unidad agrícola. Con ello, ésta se ve ampliada al concepto de organismo.

Un lugar que es cuidado y desarrollado durante años en este sentido, el de un todo, una unidad –granja, jardín, parque, paisaje- crea a su vez en sí mismo elementos que crearía la naturaleza en su dimensión íntegra. En esta relación de fuerzas entre lo especial y lo universal se fundamenta la identidad de una granja o explotación.